El intenso tráfico y el elevado precio de los coches de alquiler hacen que conducir en Nueva York sea a veces una experiencia frustrante. Es obligatorio el cinturón de seguridad y el límite de velocidad es de 48kms/h. Casi todas las calles son de dirección única y hay semáforos en todo los cruces. En la mayoría de las entradas y salidas de la ciudad hay que pagar un peaje que varía desde $1,50 hasta los 6 dólares. Se tienen que pagar en metálico.
En Nueva York es difícil aparcar y además es caro. Los aparcamientos siempre muestran sus tarifas a la entrada. En algunas zonas hay parquímetros, para estacionamientos de corta duración, 20-60 minutos. En las calles secundarias se practica el aparcamiento alternativo. Si el bordillo de la acera está pintado de amarillo no se puede aparcar.
Si le ponen una multa por aparcamiento indebido, dispone de siete días para pagar. El servicio de retirada de vehículos por aparcamiento indebido es muy activo, y un tercio de los coches retirados sufren algún daño. Podrá recuperar su coche pagando una fuerte multa.
Para alquilar un coche hay que tener más de 25 años, mostrar el carné de conducir en regla (el carné de conducir internacional es imprescindible para los españoles) y ser titular de una tarjeta de crédito. Es conveniente llenar el depósito de gasolina antes de devolver el coche, pues, en caso contrario, la cobraran por encima del precio de las gasolineras. Alquilar un automóvil en la ciudad resulta más barato en los aeropuertos. Reserva un coche en Nueva York.
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